«La violencia de género sigue siendo una lacra en nuestra sociedad y la terrible realidad es que, a pesar de los intentos por combatirla, aún se está muy lejos de poder erradicarla. Las cifras son escalofriantes y no solo abarcan a mujeres adultas sino a jóvenes como nosotros y a niños y niñas que son utilizados por sus agresores como herramientas para ocasionar un daño irreparable a las madres (desde que existen datos, son 65 los menores asesinados). Tan solo en este año 2025, 38 mujeres han sido asesinadas por sus parejas y exparejas y ya suman 1334, la cifra del horror y de la vergüenza. De todas ellas 33 eran asturianas o residían en nuestra comunidad autónoma. Además, todos los asesinatos han dejado un total de 289 huérfanos y huérfanas menores de edad. ¿Cuántas más han de morir para que nuestra sociedad reaccione?
En España se denuncian 14 violaciones al día, también el número de denuncias por violencia de género en 2025 aumentó casi un 3% respecto al año anterior, pero, lamentablemente, solo suponen una pequeña parte, dado que por miedo, por vergüenza y por la impunidad en la que quedan los agresores, muchas víctimas deciden permanecer en el anonimato y no denunciar.
Las redes sociales se han convertido en un lugar cada vez más oscuro donde la violencia sexual y el acoso campan a sus anchas y los y las jóvenes no somos conscientes del peligro que corremos en estos tiempos en los que los bulos, la desinformación y los mensajes negacionistas están ganando la partida. Los discursos misóginos y machistas están calando en la sociedad, especialmente entre las y los adolescentes como nosotros y también se está trivializando el dolor de las víctimas y blanqueando comportamientos que jamás deberíamos tolerar.
No deberíamos olvidar que la violencia sexual atenta contra la dignidad y libertad de las mujeres y esa violencia digital acarrea unas consecuencias terribles y un daño irreparable.
Por todo ello, además de expresar nuestro más profundo rechazo, reclamamos que exista valentía política en materia de prevención, de coeducación y en el ámbito judicial y un compromiso serio por parte de la sociedad para acabar con esta lacra que año tras año sigue creciendo y parece no tener fin. Utilizando el mensaje que este año se ha querido transmitir desde el IES Montevil: NO CALLAR ante cualquier tipo de agresión».